Las finanzas conductuales: adiós a los miedos y prejuicios

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29 Ene Las finanzas conductuales: adiós a los miedos y prejuicios

No tomamos las decisiones de forma automática. No somos robots. Analizamos mucho más de lo que creemos y las emociones piden paso. Cuando se trata de nuestras inversiones inmobiliarias, ocurre exactamente lo mismo. Por eso, las finanzas conductuales se encargan de estudiar el comportamiento humano en estas situaciones. Pero, ¿en qué se centran? ¿Se puede decir adiós a los miedos y prejuicios que acompañan la toma de decisiones?

Viajamos por el tiempo hasta llegar al año 1979, cuando los psicólogos Daniel Kahneman, Premio Nobel de Economía en 2002, y Amos Tversky presentaron la teoría prospectiva. Ésta fue la primera toma de contacto con las finanzas conductuales. Kahneman y Tversky concluyeron que las personas actuamos, sorprendentemente,  de manera irracional cuando tomamos decisiones bajo riesgo. Pero fueron más allá y es que cuando se trata de decisiones financieras, el miedo a tener una pérdida es mucho más fuerte que la satisfacción de lo que se puede llegar a ganar al final de la operación. Esto influye cada paso. Cada acción.

Pérdidas y ganancias

Las personas se mueven entre estas dos facetas que, en psicología, han adoptado el nombre de atajos mentales, heurísticos o, en su forma inglesa, shortcuts.  Los heurísticos evitan que pensemos en exceso para actuar con más agilidad. Sin embargo, este truco hace que las conclusiones no sean demasiado lógicas y que se puedan cometer determinados errores.  En el mundo de las finanzas, muchos inversores no le dedican el tiempo necesario  a analizar su operación y ni siquiera llegan a elaborar una estrategia.  Su intuición es la mejor herramienta y las experiencias, también.

Cuando se encuentra al asesor adecuado, todo es mucho más fácil, ya que te acompaña un experto de inversiones durante todo el camino.

Y es que ya lo dijo Benjamin Graham, “el principal problema del inversionista, e incluso su peor enemigo, es probable que sea él mismo”. Así que, para evitar determinados problemas, las finanzas conductuales han identificado los prejuicios o miedos más populares que impactan en los inversores en la toma de decisiones.

Exceso de confianza

Algunos inversores son proclives a la hora de sobreestimar su habilidad para encontrar inversiones exitosas. Por esa misma razón, suelen ignorar consejos o críticas que podrían beneficiar sus operaciones futuras y no les gusta contar con la voz de un asesor.

Sesgo a lo conocido

Invertir solo en aquello que conocemos en detalle es frecuente porque lo relacionamos con un menor riesgo. Sin embargo, no siempre resulta así. La alternativa es analizar otras oportunidades que, aunque sean nuevas, pueden generar ganancias. Escucha otras propuestas. No cierres puertas.

La mayoría manda

Muchas inversiones se realizan porque están generando debate y la tendencia indica que es el momento para centrarse en ellas. Así, se invierte sin llegar a entender muy bien el motivo. Es una forma común de dejarse llevar por lo que marca la gran mayoría.

Warren Buffett dijo que como inversionista, “lo mejor es tener temor cuando los demás son avariciosos y ser avaricioso cuando los demás son temerosos.”

Animadversión al riesgo

Es frecuente la creencia de que algunas inversiones que han tenido pérdidas, se pueden recuperar. En estos casos, la respuesta más lógica sería vender y centrarse en otra oportunidad pero muchos inversores deciden quedarse en el mismo escenario. Confían más en esa recuperación que en otra operación por un motivo: el miedo al riesgo de sufrir una nueva pérdida.

Por eso, uno de los pasos más recomendables antes de empezar a invertir, es conocer bien tu perfil para entender dónde están tus límites, cuáles son tus sesgos y tus principales prejuicios. ¿Cómo puede impactar todo ello a tu portafolio?

Principales recomendaciones

Para que las emociones no cieguen el razonamiento, compartimos con vosotros algunos consejos:

  • Mantener reuniones con tu asesor para revisar cada operación
  • Fijarse un horizonte de inversión a largo plazo
  • Analizar bien cada propuesta a través de un estudio técnico
  • Compromiso de mente abierta para recibir consejos y críticas
  • Tener un plan B en caso de pérdidas

 

Jordi Brun

Socio en BIP Investment Properties